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En busca del misterio |
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Por
Ángel de Pablos.
Buscando las respuestas a estas existenciales preguntas y con unas
experiencias reconfortantes en ocasiones y en otras sobrecogedoras, he
entrevistado a dos investigadores castellanos, apasionados en el mundo
del misterio.
Jesús Ángel Río y Juan Carlos Baruque mantienen desde hace muchos años
un estrecho vínculo de amistad y una pasión común: investigar el mundo
de lo insólito desde la propia experimentación. Fruto de esa labor
altruista han obtenido algunas respuestas a esas experiencias, en campos
tan diversos como: psicofonías (sonidos que quedan registrados en
grabadoras de audio de origen desconocido), radiónica (uso de objetos
personales con el fin de curar supuestamente a un paciente a distancia),
estudios bioenergéticos del aura (emanación energética que supuestamente
todo ser vivo posee y manifiesta, aunque inapreciable a simple vista),
ufología (estudio del fenómeno 'ovni') y ouija (tiene como fin el
contacto con supuestos espíritus); entre otros. Pero antes de emprender
ese camino de la experimentación con lo insólito han tenido unas
experiencias increíbles que quieren compartir.
Juan Carlos me comenta que estos fenómenos los ha vivido desde niño. La
primera experiencia impactante que guarda como recuerdo fue con la
muerte de su abuelo en plena adolescencia. «Antes de acudir a la casa
donde se encontraba el velatorio, soñé en que habitación se encontraba,
-dice Juan Carlos-, como estaba situado y vi perfectamente la ubicación
del cuerpo y el ataúd. Cuando realmente acudí, observe que todo
coincidía tal y como lo había soñado anteriormente, la verdad es que me
impactó mucho». «Claro que esto fue solo el comienzo - continua Juan
Carlos-, ya que ha tenido varias experiencias sobrecogedoras con ese
mundo espiritual. Recuerdo una ocasión en la que realizaba guardia en la
Cruz Roja, -la verdad es que anteriormente se había practicado ouija-,
me encontraba acostado y de repente me desperté sobresaltado y vi una
persona que me miraba desde otra habitación, a través de la ventana y
que estaba al lado de mi cama. Le recuerdo perfectamente -continua Juan
Carlos- tenía gafas y vestía una cazadora de color azul claro, le
pregunté que hacía allí varias veces y no me respondía, fui a agarrarle
y atravesé su cuerpo con mi mano».
Otro suceso escalofriante fue el que acaeció en un hotel de Cuzco
(Perú). Durante varias noches seguidas soñó que en el cuarto de baño
aparecía una extensa mancha de sangre. Vistas mis anteriores
experiencias -prosigue Baruque-, me decidí a preguntar al personal de
servicio. La respuesta me dejó helado: una persona mayor se había
resbalado y se había dado en la cabeza. Lo hallaron muerto en medio de
un charco de sangre».
Las experiencias de su compañero de investigaciones Jesús Ángel Río, no
le van ni mucho menos a la zaga. «En varias ocasiones he visto entidades
espirituales en mi habitación -me comenta Jesús Ángel-. He visto niños,
ancianos y sobre todo mujeres que me observaban como si esperaran algo
de mí». Le pregunto cómo eran y esta es su respuesta «Tienen un aspecto
humano, van vestidos con ropa pero son translucidos».
Otro suceso insólito que le impactó sobremanera fue lo que sucedió
mientras realizaba una meditación. Realizaba un ejercicio -dice Jesús-
que consiste en visualizar un triángulo de color azul que gira. De
repente vi un túnel de luz que se abría en mi mente (apertura del tercer
ojo) y a toda velocidad se dirigían hacia mí como dos bolas de fuego. Al
momento apareció ante mí un ser espiritual de unos dos metros de altura,
vestía un traje metalizado, tenía los ojos rasgados y el pelo lago y lo
más curioso es que estaba compuesto como de pequeñas partículas
energéticas. La verdad, -continua Jesús-me impresiono sobremanera, me
atravesó con su mirada, me observó durante un tiempo para luego
desaparecer de mi mente y difuminarse poco a poco el túnel». En nuestra
dimensión vivió otro evento cuanto menos sorprendente. «Me encontraba en
Barcelona asistiendo a un congreso nacional de Parapsicología. En uno de
los descansos nos juntamos con un grupo de gente alrededor de una gran
mesa. En un momento dado, -describe Jesús- me fije en una persona
trajeada con una cara angelical que me estaba observando y que me llamo
mucho la atención, de tal forma que comenté a mi acompañante: 'ese es un
extraterrestre'.
A pesar de esto, yo no me encontraba cómodo porque había un ambiente
extraño. Así que decidimos ir a otra parte para estar solos, fue
entonces cuando vimos de nuevo a aquel ser -dice Jesús-. Se acercó a
nosotros y empezó a contarnos cosas de nuestra vida mientras nos imponía
las manos y las pasaba por nuestros chakras (vórtices energéticos
situados en los cuerpos sutiles del ser humano). Le pregunté como se
llamaba y me comentó que como yo quisiera, ante mi insistencia me dijo:
para ti, Ángel».
Más espeluznante, sin duda fue lo que les sucedió en compañía de otra
persona al grabar unas psicofonías en un cementerio. Nosotros, -comenta
Jesús- realizamos este tipo de experiencias con respeto, estábamos en el
exterior y pusimos la grabadora en la puerta, era de noche. y de
repente, vimos como se formaba una esfera de la nada de unos
60centímetros y de color amarillento que levitaba a más de un metro de
altura y que se dirigía lentamente hacia nosotros. Salimos de allí
pitando».
Otros anómalos son los diferentes avistamientos de extraños objetos en
el cielo que ha vivido, la mayoría de ellos en el Cerrato palentino.
Jesús narra uno de ellos: «Tras practicar la escritura automática,
recibí un mensaje que me decía que fuese a una determinada zona que iba
a ver un 'ovni'. A la hora precisa apareció en el azul una esfera grande
de color naranja que pasó en línea recta muy lentamente y sin emitir
ningún tipo de ruido». Son muchas más los sucesos insólitos que han
experimentado, muchos de ellos en lugares tan especiales como: Ochate,
Belchite, Montserrat, Umbe con experiencias inolvidables y con
resultados sorprendentes, que no tienen cabida en este espacio. Y que
han tenido la valentía y el arrojo de hacerlas públicas.
Pero, como ellos mismos comentan: «nos hemos dado cuenta de que este
tipo de fenómenos son reales, pero lo interesante está en lo que se
esconde detrás. Todas las investigaciones las hacemos para y por el
conocimiento».
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